{"id":4944,"date":"2022-10-08T23:17:42","date_gmt":"2022-10-09T04:17:42","guid":{"rendered":"https:\/\/dambientes.com\/tienda\/?p=4944"},"modified":"2022-10-08T23:17:42","modified_gmt":"2022-10-09T04:17:42","slug":"la-humanidad-del-patrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dambientes.com\/tienda\/la-humanidad-del-patrimonio\/","title":{"rendered":"La humanidad del patrimonio"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"cont-cuerpo-noticia\">\n\t\t\t\t\tEmpez\u00f3 siendo una idea de esas que triunfan enseguida: un patrimonio cultural a\u00fan m\u00e1s importante que el m\u00e1s importante. Ese tipo de cosas siempre gusta: las maravillas del mundo antiguo, las mejores playas, futbolistas o embutidos: nos encantan las listas, los res\u00famenes y los escalafones. Le pusieron un nombre acorde aunque un tanto absurdo: patrimonio mundial o de la humanidad, como si los dem\u00e1s no fueran de este mundo o de esta humanidad. Se trataba entonces de proteger m\u00e1s a\u00fan, ser hiperprotectores, ejercer una la vigilancia extrema hacia aquello que, seg\u00fan ciertos expertos y el aval de la UNESCO, era la m\u00e1xima expresi\u00f3n de lo que el ser humano hab\u00eda hecho o deb\u00eda conservar, la excelsitud. Ya saben, de la mezquita de C\u00f3rdoba a la gran barrera coralina pasando por Rapa Nui o la obra de Le Corbusier; la lista ya supera los 1100.<\/p>\n<p>Poco a poco, la esencia fue cambiando, como suele ocurrir. A medida que el negocio del turismo se iba adue\u00f1ando de los resortes relacionados con la conservaci\u00f3n del patrimonio, la vitola de \u2018Patrimonio mundial\u2019 iba a convertirse en un acicate de las visitas, una propaganda impagable que situaba al lugar en cuesti\u00f3n en la primera divisi\u00f3n de los atractivos culturales y, por ello, de la agenda de los turoperadores. Se propag\u00f3 su listado y se multiplicaron las solicitudes y, ahora mismo, todos anhelan que \u00abse declare\u00bb algo cerca, m\u00e1s que para protegerlo, para atraer visitantes y la supuesta fortuna asociada a su paso. La conservaci\u00f3n ha dejado de ser decisiva y, de hecho, los efectos secundarios de esa designaci\u00f3n y las operaciones est\u00e9ticas para \u2018prestigiar\u2019 o ensalzar los entornos (se\u00f1ales, urbanizaciones, esculturillas de pelaje variado\u2026) suelen acabar por amenazarla o ponerla en entredicho. Interesa el negocio que proporciona esa \u2018visibilidad\u2019, no lo que finalmente se ve. Es el patrimonio de la globalizaci\u00f3n, un patrimonio con min\u00fascula resultado de los intereses de cierta humanidad.<\/p>\n<p>Y la bola de nieve sigui\u00f3 rodando. Englobando estos anteriores sentidos, los \u00faltimos candidatos que luchan por incorporarse traen consigo uno nuevo. Se han unido a la lista o esperan engrosarla el silbo gomero, el espeto malague\u00f1o, la dieta mediterr\u00e1nea o el nudo espa\u00f1ol. H\u00e1bitos en desuso cuya preservaci\u00f3n a\u00f1ade a los valores culturales y el aprovechamiento tur\u00edstico un algo de se\u00f1a comunitaria a punto de extinguirse, un punto de taxidermia colectiva. Se propone la hospitalidad del Camino justo cuando su pr\u00e1ctica generosa y \u00fanica apenas aguanta los embates de formas de alojamiento bien diferentes y prosaicas, cuando va a convertirse en arqueolog\u00eda. En breve se propondr\u00e1 la escritura a mano o el alquiler de VHS y acabaremos por convertir en patrimonio de la humanidad a la humanidad entera, que si no desaparece se convertir\u00e1 en melanc\u00f3lica catadora de sus propias renuncias.<br \/>&#13;\n\t\t\t\t<\/p>\n<\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.lanuevacronica.com\/la-humanidad-del-patrimonio\">Source link <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Empez\u00f3 siendo una idea de esas que triunfan enseguida: un patrimonio cultural a\u00fan m\u00e1s importante que el m\u00e1s importante. 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