{"id":5129,"date":"2022-10-15T05:55:59","date_gmt":"2022-10-15T10:55:59","guid":{"rendered":"https:\/\/dambientes.com\/tienda\/?p=5129"},"modified":"2022-10-15T05:55:59","modified_gmt":"2022-10-15T10:55:59","slug":"el-arte-de-fernando-gonzalez-gortazar-un-cubo-llamado-universo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dambientes.com\/tienda\/el-arte-de-fernando-gonzalez-gortazar-un-cubo-llamado-universo\/","title":{"rendered":"El arte de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar: un cubo llamado Universo"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div id=\"content-body\" itemprop=\"articleBody\">\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: rgb(49, 133, 155);\"><b>I<\/b><\/p>\n<p><b style=\"font-family: var(--font-utopia-semibold);\"><i>Firmitas<\/i><\/b><\/p>\n<p><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: right; \"><i>S\u00f3lo me interesa lo inquietante.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar<\/b><\/p>\n<p>Por mucho tiempo se consider\u00f3 \u2014y muchos todav\u00eda lo siguen pensando el d\u00eda de hoy\u2014 que una teor\u00eda completa de la arquitectura tendr\u00eda que incluir siempre, de un modo u otro, aquellos tres t\u00e9rminos que en su texto latino <b>Vitruvio<\/b> \u2014el c\u00e9lebre arquitecto, ingeniero y constructor romano del primer siglo de nuestra era\u2014 llamara <i>Firmitas<\/i>, <i>Utilitas<\/i> y <i>Venustas<\/i>; es decir: la estabilidad estructural, una distribuci\u00f3n del espacio apropiada y una apariencia atractiva y placentera.<\/p>\n<p>He dividido este texto, por necesidades constructivas, y por un acto de justicia po\u00e9tica gratuita, en tres cap\u00edtulos que llevan como t\u00edtulo cada uno de los tres t\u00e9rminos que Vitruvio hiciera c\u00e9lebres al referirse a una obra de arquitectura: Firmitas, Utilitas y Venustas. Y empezar\u00e9 por decir que, si es verdad aquello de que \u201cinfancia es destino\u201d, (como dec\u00edan Freud y Jung) no nos queda m\u00e1s remedio que concluir que para <b>Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar<\/b> la arquitectura estaba destinada, desde un principio, a ser, m\u00e1s que una parte significativa de su vida, una expresi\u00f3n fecunda y acabada de la misma. Porque no es posible soslayar que una arquitectura de gran calidad rode\u00f3 la vida de este artista desde su mismo nacimiento.<\/p>\n<p>Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar naci\u00f3 en una casa de Las Lomas, en la zona m\u00e1s arbolada de la Ciudad de M\u00e9xico, (no naci\u00f3 en un hospital) que fue dise\u00f1ada por el joven <b>Luis Barrag\u00e1n<\/b>. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, se traslad\u00f3 con su extensa familia a vivir cerca de Guadalajara ya que su padre, <b>Jes\u00fas Gonz\u00e1lez Gallo<\/b>, fue nombrado gobernador del estado de Jalisco. All\u00ed vivi\u00f3 en Tlaquepaque, en la granja \u201cLa Paz\u201d, que era un verdadero para\u00edso construido por el arquitecto <b>Aurelio Aceves<\/b>, maestro de Luis Barrag\u00e1n. La casa, por cierto, contaba, entre sus muchos atractivos, con una enorme \u201ccasa de mu\u00f1ecas\u201d decorada de piso a techo con murales de <b>Angelina Beloff<\/b>. M\u00e1s tarde, y ya en la ciudad de Guadalajara, vivi\u00f3 en una gran casa que hab\u00eda sido dise\u00f1ada por el arquitecto <b>Pedro Castellanos<\/b>, condisc\u00edpulo de Luis Barrag\u00e1n.<\/p>\n<p>Como puede verse, aquel ni\u00f1o, sensible y muy inquieto no pudo menos que haberse sentido impresionado por esos ricos ambientes arquitect\u00f3nicos. Tuvo la suerte de haber vivido no solo en casas que de alguna manera resultaban notables (hay que decir que algunas de ellas todav\u00eda resultan notables, pues se mantienen en pie), sino que goz\u00f3 de la muy especial fortuna de haber respirado desde su primer d\u00eda las atm\u00f3sferas que con el tiempo habr\u00edan de conformar la obra de madurez del genio mayor de la arquitectura mexicana: Luis Barrag\u00e1n.<\/p>\n<p>La rec\u00e1mara individual de la casa de Guadalajara en la que dorm\u00eda y so\u00f1aba el ni\u00f1o Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar \u2014un ni\u00f1o distinto a sus hermanos, solitario y vital, apasionado por la vida e interesado en todo lo que le rodeaba\u2014 ten\u00eda el techo tan alto que conformaba en realidad un cubo casi perfecto. La rec\u00e1mara contaba, adem\u00e1s, con una ventana por la que se pod\u00eda ver, ni m\u00e1s ni menos que, el Para\u00edso. Solo que, como lo reconoce el mismo Fernando, aquel Para\u00edso \u201ccomo todo buen Para\u00edso, ten\u00eda su serpiente\u201d. Ya vendr\u00eda el tiempo en que aquel ni\u00f1o se convirtiera en hombre y en artista, y luchara no s\u00f3lo por conservar su porci\u00f3n de Para\u00edso en esta tierra, sino el tiempo de identificar y de reconocer a la serpiente por la forma que le gusta adoptar en nuestros d\u00edas: como el oprobioso fantasma de la Edad de Hierro. Es tal vez por ello que a Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar le gusta tanto recordar las palabras luminosas que escribi\u00f3 otro jalisciense insigne, <b>Juan Rulfo<\/b>, hace ya m\u00e1s de medio siglo en <i>Pedro P\u00e1ramo<\/i>: \u201cHaz por pensar en cosas agradables porque vamos a estar mucho tiempo enterrados\u201d.<\/p>\n<p>Resulta sumamente tentador pensar que aquel cubo de la infancia, con todo y su ventana plet\u00f3rica de \u201ccosas agradables\u201d, debi\u00f3 haber quedado enterrado en las zonas m\u00e1s profundas de la psique de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar como una semilla lista para germinar. Un cubo impreso de una forma tan profunda en la materia prima de una sensibilidad virgen que era inevitable que generara en ella fuertes inquietudes y que reapareciera, lo mismo completo que segmentado, enmascarado o transformado, a\u00f1os despu\u00e9s en muchas de sus principales obras, hasta llegar a constituirse en una verdadera signatura de su trabajo.<\/p>\n<p>Un cubo donde todo cabe y de donde todo surge, como si la legendaria chistera del mago se hubiera metamorfoseado en manos de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar en un surtidor de im\u00e1genes de la m\u00e1s pura dicha. Es por ello que, para redondear este cap\u00edtulo, vuelvo a citar al viejo Jung que en la secci\u00f3n dedicada a sus visiones, del libro titulado <i>Memorias, sue\u00f1os, reflexiones<\/i>, le confiesa a <b>Aniela Jaff\u00e9<\/b>: \u201cNunca me he liberado por completo de la impresi\u00f3n de que esta vida es solo un fragmento de la existencia que se desarrolla en un cubo llamado universo\u201d.<\/p>\n<div>\n<figure class=\"nd-media-detail-caption\">\n    <picture class=\"img-container nd-media-detail-caption__picture\"><source media=\"(min-width: 648px)\" data-srcset=\"https:\/\/images.milenio.com\/ECxl24f_kx134kRP4vN1AvmEkyw=\/618x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/fernando-gonzalez-gortazar-romantico-llamaban_0_0_1200_740.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, el \u201c\u00faltimo rom\u00e1ntico\u201d, como lo llamaban sus amigos. (Foto: Omar Meneses)\" class=\"b-lazy nd-media-detail-caption__img\" data-camus-image=\"\" data-camus-toolbar-image-position=\"topleft\" data-lazy=\"https:\/\/images.milenio.com\/umgB7OlDBxZCerIH0wtKRRYKRkU=\/300x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/fernando-gonzalez-gortazar-romantico-llamaban_0_0_1200_740.jpeg\" data-src=\"https:\/\/images.milenio.com\/umgB7OlDBxZCerIH0wtKRRYKRkU=\/300x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/fernando-gonzalez-gortazar-romantico-llamaban_0_0_1200_740.jpeg\" height=\"185\" src=\"data:image\/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAAAEAAAABCAQAAAC1HAwCAAAAC0lEQVR42mNkYAAAAAYAAjCB0C8AAAAASUVORK5CYII=\" onerror=\"this.onerror=null;this.src=\" width=\"300\"\/><br \/>\n  <noscript><source media=\"(min-width: 648px)\" srcset=\"https:\/\/images.milenio.com\/ECxl24f_kx134kRP4vN1AvmEkyw=\/618x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/fernando-gonzalez-gortazar-romantico-llamaban_0_0_1200_740.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, el \u201c\u00faltimo rom\u00e1ntico\u201d, como lo llamaban sus amigos. 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(Foto: Omar Meneses)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<h2 style=\"text-align: center; \"><span style=\"color: rgb(49, 133, 155);\"><b>II<\/b><\/p>\n<p><b style=\"font-family: var(--font-utopia-semibold);\"><i>Utilitas<\/i><\/b><\/p>\n<p><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: right; \"><i>Solo lo dif\u00edcil es estimulante<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Jos\u00e9 Lezama Lima<\/b><\/p>\n<p>En 1953 <b>Mathias Goeritz<\/b> inici\u00f3 con su edificio de <i>El eco<\/i>, y con su \u201cManifiesto de la arquitectura emocional\u201d, una ardua pol\u00e9mica con los representantes de la arquitectura acad\u00e9mica de la \u00e9poca en M\u00e9xico. Los resultados de aquella discusi\u00f3n son apreciables en la obra toda de Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, que nunca ha dejado de reconocer su deuda con Goeritz. Este \u00faltimo escribi\u00f3 en su <i>Manifiesto<\/i>:<\/p>\n<p>\u201cEl arte en general, y naturalmente tambi\u00e9n la arquitectura, es un reflejo del estado espiritual del hombre en su tiempo. Pero existe la impresi\u00f3n de que el arquitecto moderno, individualizado e intelectual, est\u00e1 exagerando a veces \u2014quiz\u00e1 por haber perdido el contacto estrecho con la comunidad\u2014 al querer destacar demasiado la parte racional de la arquitectura. El resultado es que el hombre del siglo XX se siente aplastado por tanto \u2018funcionalismo\u2019, por tanta l\u00f3gica y utilidad dentro de la arquitectura moderna\u201d.<\/p>\n<p>Que la utilidad ha sido una de las gu\u00edas imprescindibles en el trabajo arquitect\u00f3nico de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, es algo que resulta innegable. Baste ver los dise\u00f1os de sus casas habitaci\u00f3n y platicar un poco con la gente que las ha vivido para darse cuenta de que se trata de un artista que comprende a la perfecci\u00f3n tanto las necesidades cotidianas, utilitarias, como la dimensi\u00f3n \u201cespiritual\u201d que sus espacios inevitablemente evocan.<\/p>\n<p>Pero que para este arquitecto, este escultor, este artista, se ha tratado siempre de ir con su trabajo \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d de la utilidad inmediata o previsible de sus obras, es algo que resulta innegable tambi\u00e9n. Claro que, como dec\u00eda Paul Val\u00e9ry, \u201cno se construye una b\u00f3veda con emociones m\u00edsticas\u201d. Una catedral exige ensayar previa y arduamente con cien iglesias menores. Sin embargo, queda claro que en el trabajo de Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, como sucede con el trabajo de todo artista verdadero, el dif\u00edcil aprendizaje del oficio no es m\u00e1s que un medio, un puente, una met\u00e1fora.<\/p>\n<p>Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar ha tenido siempre entre ceja y ceja algo m\u00e1s que la fr\u00eda perfecci\u00f3n t\u00e9cnica: salvar el abismo que se ha abierto entre el hombre y la naturaleza mediante el vuelo po\u00e9tico de la imaginaci\u00f3n. \u201cYo pienso \u2014dice Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar\u2014 que en este momento concreto, la mayor tarea que tienen la arquitectura y el urbanismo es la de reintegrar el hombre a la naturaleza\u00bb. Al tender con cada una de sus obras un puente entre estos dos extremos, el arquitecto reivindica la condici\u00f3n humana del <i>Homo Pontifex<\/i>, el hacedor de puentes. As\u00ed, en 1979 <b>Ala\u00edde Foppa<\/b> hablaba de \u201cGonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, quien lleva a la escultura el rigor de la arquitectura, y a la arquitectura la imaginaci\u00f3n de la escultura\u201d. Ahora bien, de que entre estos dos polos hay uno que va primero, no cabe la menor duda. Al menos no le ha cabido semejante duda a Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar. Es por ello que en la primera p\u00e1gina de su libro relata la an\u00e9cdota de un consejo que, a la edad de doce a\u00f1os oy\u00f3 que su padre le dio a don Severo, cura de Yahualica y maestro de don Jes\u00fas en la infancia:<\/p>\n<p>\u201cLa comunidad de este poblado ya hab\u00eda logrado levantar los muros del que ser\u00eda su templo; la duda de don Severo, dado el escaso dinero disponible, se refer\u00eda a lo que deber\u00edan construir primero, si el techo o el campanario de la iglesia. El consejo fue: \u2018Con el dinero que tiene haga usted la torre del campanario, porque para techar la nave, tanto usted como la comunidad siempre tendr\u00e1n la necesidad de hacerlo y el inter\u00e9s de llevarlo a cabo. Si, en cambio, la construcci\u00f3n de la torre quedara postergada, dif\u00edcilmente la levantar\u00edan m\u00e1s tarde, puesto que no se necesita\u201d.<\/p>\n<p>Creo que en esta an\u00e9cdota, y en la evocaci\u00f3n que de su padre hace Fernando, va impl\u00edcito algo m\u00e1s que la sana celebraci\u00f3n de un despliegue de psicolog\u00eda popular y de sabia malicia; impl\u00edcita va una valoraci\u00f3n de qu\u00e9 ha de ir primero, si de escoger se trata, entre la belleza y la utilidad. Con raz\u00f3n agrega <b>Manuel Larrosa<\/b> en el Prefacio del libro que en 1998 dedic\u00f3 a la obra este artista: \u201cEl insospechado destinatario de tal reflexi\u00f3n fue el ni\u00f1o Fernando, quien gracias a ella m\u00e1s tarde entendi\u00f3, como arquitecto y como escultor, cu\u00e1n dif\u00edcil y comprometido resulta el manejo simult\u00e1neo de lo expresivo y lo \u00fatil\u201d.<\/p>\n<div>\n<figure class=\"nd-media-detail-caption\">\n    <picture class=\"img-container nd-media-detail-caption__picture\"><source media=\"(min-width: 648px)\" data-srcset=\"https:\/\/images.milenio.com\/POULTnJEOuPjlq0UVorahcxaqWI=\/618x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/gonzalez-gortazar-vicente-rojo-manuel_0_0_1200_740.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar con Vicente Rojo y Manuel Felgu\u00e9rez. (Foto: Lizeth Arauz)\" class=\"b-lazy nd-media-detail-caption__img\" data-camus-image=\"\" data-camus-toolbar-image-position=\"topleft\" data-lazy=\"https:\/\/images.milenio.com\/35Ur-L1PawOPIA2uEs4mMBY82GM=\/300x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/gonzalez-gortazar-vicente-rojo-manuel_0_0_1200_740.jpeg\" data-src=\"https:\/\/images.milenio.com\/35Ur-L1PawOPIA2uEs4mMBY82GM=\/300x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/gonzalez-gortazar-vicente-rojo-manuel_0_0_1200_740.jpeg\" height=\"185\" src=\"data:image\/png;base64,iVBORw0KGgoAAAANSUhEUgAAAAEAAAABCAQAAAC1HAwCAAAAC0lEQVR42mNkYAAAAAYAAjCB0C8AAAAASUVORK5CYII=\" onerror=\"this.onerror=null;this.src=\" width=\"300\"\/><br \/>\n  <noscript><source media=\"(min-width: 648px)\" srcset=\"https:\/\/images.milenio.com\/POULTnJEOuPjlq0UVorahcxaqWI=\/618x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/gonzalez-gortazar-vicente-rojo-manuel_0_0_1200_740.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar con Vicente Rojo y Manuel Felgu\u00e9rez. (Foto: Lizeth Arauz)\" class=\"nd-media-detail-caption__img\" data-camus-image=\"\" data-camus-toolbar-image-position=\"topleft\" height=\"185\" src=\"https:\/\/images.milenio.com\/35Ur-L1PawOPIA2uEs4mMBY82GM=\/300x0\/uploads\/media\/2022\/10\/14\/gonzalez-gortazar-vicente-rojo-manuel_0_0_1200_740.jpeg\" onerror=\"this.onerror=null;this.src=\" width=\"300\"\/><br \/>\n  <\/source><\/noscript><br \/>\n<\/source><\/picture><figcaption class=\"nd-media-detail-caption__caption\" data-camus-title=\"\">Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar con Vicente Rojo y Manuel Felgu\u00e9rez. (Foto: Lizeth Arauz)<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: rgb(49, 133, 155);\"><b>III<\/b><\/p>\n<p><b style=\"font-family: var(--font-utopia-semibold);\"><i>Venustas<\/i><\/b><\/p>\n<p><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: right; \"><i>Solo el misterio nos hace vivir<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><b>Federico Garc\u00eda Lorca<\/b><\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino de la Segunda Guerra Mundial, y en un corto per\u00edodo de diez a\u00f1os, el sacerdote dominico franc\u00e9s <b>Marie-Alain Coutourier<\/b>, logr\u00f3 conducir una fuerte corriente de renovaci\u00f3n del arte sacro de occidente, al conseguir que muchos de los m\u00e1s grandes maestros del arte contempor\u00e1neo \u2014<b>Le Corbusier<\/b>, Matisse, L\u00e9ger, Bonnard, Rouault, Bracque y Chagall, entre otros\u2014 participaran con toda su creatividad en la construcci\u00f3n y en la decoraci\u00f3n de varias iglesias en Francia.<\/p>\n<p>Amparado en la divisa de \u00aba los mejores hombres, los mejores trabajos\u00bb, y sin tomar en consideraci\u00f3n para las asignaciones otra cosa que la calidad magistral de su trabajo art\u00edstico, una tras otra florecieron las iglesias so\u00f1adas por el padre Coutourier en manos de los mejores constructores, pintores, escultores y arquitectos, de su tiempo: Assy, en 1950, donde participaron muchos de los grandes maestros del siglo XX; Vence, la obra maestra de Matisse, en 1951; Audincourt, la obra maestra de L\u00e9ger, en el mismo a\u00f1o; y Ronchamp, que fue encargada a Le Corbusier, en 1955. El padre Coutourier a\u00fan tuvo fuerzas antes de morir en 1954 para lograr convencer a sus hermanos, los dominicos de la provincia de Lyon, de que encargaran a Le Corbusier la construcci\u00f3n del convento de La Tourette. Todas estas obras dan fe de la calidad y la altura de tan noble empresa.<\/p>\n<p>Menciono todo esto, no solo porque al hacer una evocaci\u00f3n de Marie-Alain Couturier logro poner en foco la figura de lo que ser\u00eda el mecenas ideal en nuestro tiempo: un patr\u00f3n inteligente, sensible y culto; el sue\u00f1o de cualquier artista interesado \u2014como es el caso de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar\u2014 en el arte p\u00fablico y urbano. Tambi\u00e9n lo hago porque en el libro escrito por el dominico y titulado, ni m\u00e1s ni menos, <i>L&#8217; Art Sacr\u00e9<\/i>, (El Arte Sagrado), Coutourier hace un elogio de la belleza plat\u00f3nica con el cual nuestro constructor no podr\u00eda estar m\u00e1s de acuerdo: \u201cporque la belleza es, por s\u00ed misma, un bien genuino: <i>diffusivum sui<\/i> (\u2018auto difusible\u2019). Las formas puras, por el s\u00f3lo hecho de estar frente a nuestros ojos, nos \u2018afinan\u2019 (tal y como se afina un piano) en relaci\u00f3n a la belleza\u201d.<\/p>\n<p>Esta manera de relacionar a la arquitectura con la m\u00fasica debe sonar a gloria en los o\u00eddos de Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, no solo porque su amor a la m\u00fasica as\u00ed se lo dicta, sino porque la interacci\u00f3n de las formas puras de la m\u00fasica y las de la escultura o la arquitectura, se encuentran y se vuelven una sola cosa en el campo unificado del arte. Por citar un solo ejemplo de esta fruct\u00edfera alianza, baste pensar en la m\u00fasica de Xenakis, el arquitecto y compositor griego cuya obra, en gran medida se ha desarrollado a partir de la noci\u00f3n matem\u00e1tica y m\u00e1s que plat\u00f3nica, pitag\u00f3rica, de forma. Y existen pocas cosas m\u00e1s misteriosas que la belleza de las formas geom\u00e9tricas, como bien lo atestiguan las formas puras \u2014cubos, esferas, pir\u00e1mides, cilindros\u2014 que sin cesar ha utilizado en su obra Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar. Formas que en su pureza aspiran constantemente \u2014como lo quer\u00eda <b>Walter Pater<\/b>\u2014 \u00aba la condici\u00f3n de la m\u00fasica\u00bb, ese arte donde el fondo y la forma son una sola, \u00fanica e indivisible cosa.<\/p>\n<p>Y hablando justamente de la belleza de las formas puras, las formas geom\u00e9tricas, en una conversaci\u00f3n que sostuvieron entre 1980 y 1981 Luis Barrag\u00e1n y <b>Mario Schjetnan<\/b>, el artista jalisciense, al impulso de una evocaci\u00f3n que el joven arquitecto hac\u00eda de la Alhambra de Granada, dec\u00eda:<\/p>\n<p><b>L.B.<\/b>: De acuerdo, la belleza de la arquitectura isl\u00e1mica reside en el hecho de que dos extremos se tocan: el misterio de la religi\u00f3n y la magia de la sensualidad, casi del erotismo.<\/p>\n<p>Muy dif\u00edcilmente se nos podr\u00eda ocurrir una aproximaci\u00f3n mejor a la belleza, tal como la entiende Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar y tal y como aparece en sus obras, que \u00e9sta. La afortunada frase de Barrag\u00e1n no solo engloba una de esas inefables contradicciones tan caras a los artistas, y que comprende, al mismo tiempo, ascetismo y erotismo\u2026 sino que me trae a la memoria algo que me dijo Fernando en una de esas largas conversaciones, a las que es tan afecto, al referirse al arte de Gaud\u00ed: \u201cen sus templos del esp\u00edritu la carne est\u00e1 bufando\u201d.<\/p>\n<p>Misterio de la belleza y belleza del misterio. En el discurso que pronunci\u00f3 al recibir el codiciado Premio Nobel de Arquitectura, el Premio Pritzker, Luis Barrag\u00e1n sentenci\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cLa invencible dificultad que siempre han tenido los fil\u00f3sofos para definir la belleza es muestra inequ\u00edvoca de su inefable misterio. La belleza habla como un or\u00e1culo, y el hombre, desde siempre, le ha rendido culto, ya en el tatuaje, ya en la humilde herramienta, ya en los egregios templos y palacios, ya, en fin, hasta en los productos industriales de la m\u00e1s avanzada tecnolog\u00eda contempor\u00e1nea. La vida privada de belleza no merece llamarse humana\u201d.<\/p>\n<p>Y continuando con la conversaci\u00f3n \u2014me refiero tanto a la conversaci\u00f3n que estamos sosteniendo con la obra de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar, as\u00ed como a la conversaci\u00f3n que su trabajo ha sostenido y sigue sosteniendo con la obra de Barrag\u00e1n, y a la que sostuvieron hace casi veinte a\u00f1os Barrag\u00e1n y Schjetnan\u2014 llegamos a las puertas del misterio. Y como si don Luis no hubiera ya dicho una y otra vez que simple y sencillamente no es posible definir la belleza, el misterio de la belleza, nos ofrece una respuesta magistral, digna de Dogen o de cualquiera otro de los grandes maestros zen:<\/p>\n<p><b>M. S.<\/b>: Mencionas continuamente la palabra misterio al referirte a tu obra\u2026 \u00bfpodr\u00edas precisar el t\u00e9rmino?<\/p>\n<p><b>L. B.<\/b>: Creo que hay misterio cuando se ve la copa de un \u00e1rbol detr\u00e1s de un muro.<\/p>\n<p>La obra de Fernando Gonz\u00e1lez Gort\u00e1zar fue y seguir\u00e1 siendo una elegante espiga que asoma sobre el azaroso horizonte de una ciudad desmesurada.<\/p>\n<p>AQ<\/p>\n<\/p><\/div>\n<p><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/www.milenio.com\/cultura\/laberinto\/arte-fernando-gonzalez-gortazar-cubo-llamado-universo\">Source link <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I Firmitas S\u00f3lo me interesa lo inquietante. 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