{"id":7745,"date":"2023-01-08T05:05:00","date_gmt":"2023-01-08T10:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dambientes.com\/tienda\/?p=7745"},"modified":"2023-01-08T05:05:00","modified_gmt":"2023-01-08T10:05:00","slug":"cada-quien-su-fitzcarraldo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dambientes.com\/tienda\/cada-quien-su-fitzcarraldo\/","title":{"rendered":"Cada quien su Fitzcarraldo"},"content":{"rendered":"<p> <br \/>\n<\/p>\n<div>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Palacios sobre tumbas.<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Tumbas sobre palacios,<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>como plegarias, vida replegada,<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>segada entre el m\u00e1s ruidoso silencio<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>y precisos sonidos de derrumbes.\u00a0<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>B\u00e1rbaros contra libros seculares.<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Toda precariedad es palimpsesto<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>p\u00e1lido de irreparables llagas.<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Como a S\u00f3crates su daim\u00f3n me digo:<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>alguien deber\u00eda hacer todav\u00eda m\u00e1s m\u00fasica.<\/em><\/p>\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Ida Vitale<\/em><\/p>\n<p>Para mi madre fue la met\u00e1fora de subir una caja de veinte litros de leche hasta el cuarto piso del edificio; dentro del mismo cart\u00f3n estaban contenidas sus culpas y remordimientos, mandas que engull\u00f3 porque as\u00ed tocaba. Para mi abuela, tan peque\u00f1ita y enfermiza, fue cargar a su madre quien, para entonces se hab\u00eda hecho de carnes m\u00f3rbidas que la imposibilitaban de andar, para meterla en la tina y asearla con agua de azahar; en aquel peso muerto estaba aprisionada su depresi\u00f3n, contrapunteada con un catolicismo culposo y patetista. Para mi otra abuela fue llevar el peso de tres cr\u00edos en un taller de cortinas de casa y cortinajes de mansiones se\u00f1oriales; en cada lienzo de terciopelo, tergal o gasa, se ocultaban, pliegue a pliegue, sus sue\u00f1os frustrados y los rencores que, no sab\u00eda, pero le guardaba a una vida tan dolorosa y pesada, cielo plomizo en un domingo apagado por la rabia.<\/p>\n<p>Para mi bisabuela fue cargar con la verg\u00fcenza, ella que hab\u00eda sido criada tan digna y p\u00fadica, se\u00f1orita decente y de buena familia de hacendados zacatecanos; la verg\u00fcenza de haberse quedado sin marido y sin dinero, de haber enterrado dos hijos, uno de meningitis y la otra de s\u00edfilis, y ahora ser el lastre de su hija adolescente, tener que coser ajeno en un mundo que ya no comprend\u00eda porque se hab\u00eda quedado sin Dios y sin ajuar de casa sagrada. Supongo que yo no tengo un <em>Fitzcarraldo<\/em>, pero\u00a0 el de esas mujeres me edific\u00f3 como balsa piedra y hoy me esfuerzo en construir para dar a esta existencia un potente significado: levantar una \u00f3pera en medio de la Amazon\u00eda peruana, cueste lo que cueste, as\u00ed signifique cruzar por la tierra entre dos r\u00edos un inmenso barco de vapor que, en el camino, ha perdido la gloria que alguna vez la mente cre\u00f3 para asirse a la vida que pasa: anhelo embestir, no s\u00f3lo pasar, con la furia que da la felicidad de saberse en el v\u00e9rtigo de estar siendo, con la fragilidad de una membrana. \u00a0<\/p>\n<p>La referencia, como puede adivinarse f\u00e1cilmente, proviene de la cinta dirigida en 1982 por un jovenc\u00edsimo Werner Herzog. No se trata necesariamente de levantar una embarcaci\u00f3n de decenas de toneladas por la selva, sacrificando las vidas an\u00f3nimas de j\u00edbaros en una \u00e9pica que, debajo de la evidente ambici\u00f3n colonialista, ocultaba la necesidad de un hombre (acaso de todos los seres humanos) por vivir y que, esa vida, significara algo. No es lugar este para\u00a0 reflexiones decoloniales o anti imperiales y, mucho menos para juicios morales, sino una mesada limpia, un friso para pensar en eso que puede llamarse ambici\u00f3n, fantas\u00eda o sue\u00f1o, pero tambi\u00e9n obsesi\u00f3n, culpa, sino o lastre; barcas, buques o botes, que no s\u00f3lo nos transporten por la vida, sino que se conviertan en el <em>leitmotiv <\/em>de \u00e9sta, la que cada quien palpita mientras el destino as\u00ed lo manifiesta.<\/p>\n<p>Ese verso, expresi\u00f3n o figura que se desarrolla de distintas formas y se repite a intervalos, regulares o irregulares, soportables o verdaderamente intolerables, nunca desaparece de la obra que todo ser crea: la llamada vida. Estamos a tiempo, t\u00fa y yo, de que nuestro <em>Fitzcarraldo<\/em> sea el de la belleza, el placer, el amor, la reciprocidad y la ciudadan\u00eda, que aunque parezcan antag\u00f3nicos o incompatibles, s\u00ed que son posibles de conjugar haciendo a un lado la podredumbre que, inoculada o nata, bien que reconocemos en nuestro ser. Cada<em> Fitzcarraldo<\/em> ser\u00e1 del tama\u00f1o que deba ser, grandilocuente o \u00edntimo, ermita\u00f1o o portento cantado a voz en cuello, eso ya se ver\u00e1 y es elecci\u00f3n absolutamente particular. Pero s\u00ed que es momento de convertirlo en algo completamente propio, independiente de codicias terceras y r\u00e9moras, sobrecargas y contrapesos.\u00a0<\/p>\n<p>La artista Agnes Denes es la met\u00e1fora perfecta de un <em>Fitzcarraldo <\/em>edificado, trasladado y puesto a flote, con la abrasadora fuerza de la po\u00e9tica del amor. En 1982, decidi\u00f3 sembrar y cosechar varias hect\u00e1reas de trigo junto al hoy extinto World Trade Center, en Manhattan. El terreno, naturalmente, estaba valuado en miles de millones de d\u00f3lares, pose\u00eda una trascendental relevancia mercantil, simbolizaba todo el poder del capitalismo m\u00e1s salvaje y era disputado por los mayores emporios del momento. Denes, sin embargo, sembrando y cosechando junto a otras personas que participaron en ese <em>performance<\/em> de <em>land art<\/em>, logr\u00f3 lo imposible: no s\u00f3lo hacer crecer un sembrad\u00edo en medio de uno de los entornos urban\u00edsticos m\u00e1s poblados y distanciados de lo rural, sino demostrar que cualquier sitio, incluso en el coraz\u00f3n rampante del capitalismo, es posible de transformarse, hacerse florecer y dar noble alimento, si se hace en la forma de una sociedad participativa, justa y, sobre todo, donde se antepongan el amor y el respeto al otro.<\/p>\n<p>En un espacio que hubiera servido para enriquecer desmesuradamente a unos cuantos, creci\u00f3 trigo para alimentar (potencialmente) a cientos: naci\u00f3 un terrenal sol dorado que ilumin\u00f3 la posibilidad de revertir el orden imperante por uno m\u00e1s equilibrado, justo y verdadero. Que quede aqu\u00ed la pregunta sobre la obra que cada quien desee levantar con sus d\u00edas, cosechar con las manos puestas en tierra y remar con el amor de la poes\u00eda: a darle, con toda el alma, a la vida que nos llama.\u00a0<\/p>\n<\/div>\n<p><script type=\"pmdelayedscript\" data-cfasync=\"false\" data-no-optimize=\"1\" data-no-defer=\"1\" data-no-minify=\"1\">!function(f,b,e,v,n,t,s)\n\t{if(f.fbq)return;n=f.fbq=function(){n.callMethod?\n\tn.callMethod.apply(n,arguments):n.queue.push(arguments)};\n\tif(!f._fbq)f._fbq=n;n.push=n;n.loaded=!0;n.version='2.0';\n\tn.queue=[];t=b.createElement(e);t.async=!0;\n\tt.src=v;s=b.getElementsByTagName(e)[0];\n\ts.parentNode.insertBefore(t,s)}(window, document,'script',\n\t'https:\/\/connect.facebook.net\/en_US\/fbevents.js');\n\tfbq('init', '356847392447530');\n\tfbq('track', 'PageView');<\/script><br \/>\n<br \/><br \/>\n<br \/><a href=\"https:\/\/news.google.com\/__i\/rss\/rd\/articles\/CBMiQmh0dHBzOi8vbGEtbGlzdGEuY29tL29waW5pb24vMjAyMy8wMS8wOC9jYWRhLXF1aWVuLXN1LWZpdHpjYXJyYWxkb9IBRmh0dHBzOi8vbGEtbGlzdGEuY29tL29waW5pb24vMjAyMy8wMS8wOC9jYWRhLXF1aWVuLXN1LWZpdHpjYXJyYWxkbz9hbXA?oc=5\">Source link <\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Palacios sobre tumbas. 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