Cuidar mente y cuerpo es una de nuestras principales preocupaciones, y por eso buscamos espacios donde nos atiendan y nos mimen. En esta tarea, resulta importante que el entorno forme parte de esa experiencia, pero a veces el diseño no acompaña a lo que allí vivimos. Sin embargo, en la nueva sede de Sain Clinics, su visión sobre el cuidado —que pasa por la medicina preventiva y regenerativa— se hace perceptible nada más entrar al centro.
Un sitio atemporal de 85 m2 muy alejado del estereotipo convencional de clínica blanca y aséptica, donde las curvas están presentes en cada paso que damos. “La base de esta actuación se centra en la naturaleza gracias a una envolvente multidimensional, capaz de atrapar todos los sentidos mientras se ofrecen los servicios de una manera diferente”, nos cuentan desde el estudio de arquitectura.
Héctor Ruiz-Velázquez nos transporta a los orígenes
En esta ocasión, Héctor Ruiz-Velázquez —gran experto en esbozar diversas fórmulas arquitectónicas dentro de este sector— ha creado un lugar sin ornamentos, desprovisto de todo lo superfluo que pueda distraernos: un órdago al volumen y el color. Su planteamiento de líneas primarias despierta nuestro cerebro límbico y, con él, nuestra capacidad de sentirnos bien.
Las salas van fluyendo a través del movimiento, que va del exterior al interior y viceversa, como la belleza que Sain Clinics persigue. “El diseño funciona como una metáfora de nuestros tiempos, de ese presente que nos proyecta a un futuro mejor por medio de una superficie más orgánica y humana”, apunta Ruiz-Velázquez. Para completar el paisaje, se han modelado los muros divisores con arcilla —libre de COV y otras emisiones dañinas— de la firma Ecoclay en un precioso tono coral.
Las primeras impresiones de una clínica médica
Dicen que no existe una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. No obstante, la recepción de Sain Clinics es un perfecto ejemplo de cómo lograrlo con su impacto. Un desfile protagonizado por la sinuosidad de sus siluetas elegantes, por la simplicidad del mostrador, por la delicadeza de las flores preservadas bajando del techo o por el abrazo que parecen dar sus paredes a todo el que entra. Esta concepción femenina y sensual es capaz de provocar las mismas sensaciones que más tarde podrán experimentarse en nuestra piel. Sin duda, un match perfecto entre diseño y los valores de marca.